27 de marzo de 2011

Joel & Ethan Coen. "Valor de ley"

Los hermanos Coen son dos cineastas que alternan películas en plan cachondeo con otras mucho más serias. Son capaces de regalarnos historias tan desternillantes como "El gran Lebowski" o "Quemar después de leer", de la misma forma que otras tan duras como "Muerte entre las flores" o "No es país para viejos". En esta ocasión han optado por contener su vena gamberra y ofrecernos una clásica película de vaqueros, aunque sin perder su estilo tan personal.

El argumento trata de una adolescente que se ha empeñado en vengar la muerte de su padre a manos de un forajido, y para ello contrata a un alguacil cazarrecompensas al que le gusta beber. Se les unirá un ranger de Texas, el cual ya lleva cierto tiempo detrás del criminal.

Me gustan los Coen porque saben ofrecer algo distinto a la mayoría. Si a esto le añadimos tres interpretaciones de tanta categoría, como las que nos dan Jeff Bridges, Matt Damon, y la desconocida Hailee Steinfeld... La mezcla es una gran película que os recomiendo, pero que aporta pocas cosas nuevas al género del western.

21 de marzo de 2011

Tim Kring. "Heroes"

Esta serie narra la historia de personas normales y corrientes, que descubren que poco a poco están desarrollando superpoderes, y como repercute esto en sus vidas. Ellos son el siguiente paso en la evolución de la especie humana.

La estética y el ritmo narrativo de esta serie me enganchó, como no me ha enganchado ninguna otra serie nunca. La comencé a ver con un grupo de amigos, poco entusiasmado, y acabamos viendo los primeros 9 capítulos uno detrás de otro, sin parar. Con los siguientes no pudimos hacer lo mismo, porque teniamos que seguir el ritmo al que se emitían en Estados Unidos. El argumento me atrapó totalmente, hasta que ví el último episodio. Gracias a Dios, faltaban varios meses para la siguiente temporada, que nunca llegué a ver, de la misma forma que la 3ª y la 4ª. No tengo muy claros los motivos, porque la primera temporada me encantó. Tal vez el bajón de calidad que he leído en todas partes que experimenta, o el miedo a volverme a sentir atrapado, fueron las razones para no continuar la historia de estos heroes.

14 de marzo de 2011

Lincoln Child y Douglas Preston. "El relicario"

En las cloacas y túneles de Manhattan aparecen esqueletos que presentan anormalidades. La investigadora Margo Green, el teniente de policía D'Agosta y el agente especial del FBI Pendergast investigan los misteriosos asesinatos.

La historia es la continuación de El ídolo perdido. Se nota la redacción acertada de la pareja de autores de best-sellers. Los personajes son los mismos que ya consiguieron engancharme. La historia no es tan buena como en la primera parte, pero la complementa perfectamente. Aconsejable para el que haya vibrado con la historia de la bestia del museo, y prescindible para el resto.

6 de marzo de 2011

Darren Aronofsky. "El Cisne Negro"

Nina, joven bailarina del ballet de New York, aspira a ser escogida como protagonista de "El lago de los cisnes". El reto no es nada sencillo, ya que no sólo tendrá que interpretar al puro cisne blanco, sino también al perverso cisne negro. Para ello, tendrá que debatirse entre hacerle caso a su protectora madre o al exigente director de la producción. Por si eso fuera poco, conoce a otra bailarina, Lily, de la cual no sabe si desea ayudarle, o arrebatarle el preciado papel.

La película es una fábula visceral, citando el adjetivo que utiliza el director del ballet. Es la historia de una obsesión, pero también la historia del descenso a los infiernos de una chica blanca, hasta convertirse en una criatura negra. El director consigue transmitirnos el dramatismo intenso que ello conlleva, ayudado por una magnífica Natalie Portman, digna merecedora del Óscar. No es una película agradable de ver, sobretodo por lo explícito de las escenas, pero donde Aronofsky demuestra su talento, que si sabe aprovechar mejor, nos podría regalar alguna obra maestra proximamente.

1 de marzo de 2011

Stefan Zweig. "Carta de una desconocida"

Cada vez estoy más convencido de que la perfección está en la sencillez. Los autores que valoro más por su buena pluma, son personas que no utilizan palabras ni expresiones complicadas o grandilocuentes. En ese grupo está mi amigo Zweig. Su forma de escribir no llama especialmente la atención, pero cada palabra o frase te lleva a la siguiente con una simplicidad y efectividad impresionante. Sabe hacerse explicar, sin dejarte ningún tipo de duda. Te da la sensación de estar charlando con él tranquilamente, como quien no quiere la cosa. Estoy seguro que este escritor podría hablarme de lo que quisiera, porque no dejaría por ello de separarme de uno de sus libros. Bien es cierto que, puestos a elegir, prefiero la emocionante historia de la Novela de ajedrez, pero la lectura de esta carta que una desconocida le escribe a su amor secreto no está tampoco nada mal.