
No hay duda de que Danny Boyle es un director con muchos recursos. Porque esta historia no daba para un largometraje, pero él ha tirado de oficio, consiguiendo un resultado bastante satisfactorio. Me encanta la fuerza visual que tienen sus películas, en las que juega habilmente con la cámara y los colores. Por destacar algo, os diré que me gustó especialmente la introducción y la escena del "show de Aron", donde te arranca una sonrisa. Eso si, hay que tener un poco de estómago en una secuencia un pelín desagradable.
Leí la historia del protagonista hace años en una revista, y me dejó impactado!!!
ResponderEliminarTengo ganas de ver como se adapta al cine, pero sabiendo lo que pasa no se yo si podré aguantarlo, jeje
Saludos
César, yo no conocía para nada la historia, por lo que me fue más fácil permanecer atento.
ResponderEliminarPinta un poco agonioso. Veremos ... ya te contaré.
ResponderEliminarUn abrazo
Coincidimos en un montón de cosas, en lo de los colores, en lo de que no daba para un largo, en lo bien que lo hace franco, y, sobre todo, en lo del estómago, jajaja! ;)
ResponderEliminarIcíar, para que engañarnos, no es un peliculón, excepto si eres un ferviente seguidor de este director.
ResponderEliminarIsmael, me alegra saberlo, viendo sobretodo nuestro currículo de desavenencias.