A principios del verano tuve la suerte de leer "El guardián entre el centeno" , de este mismo autor. Acabé tan encantado, que al poco tiempo decidí repetir con el tio Salinger. Sin duda, esta obra no alcanza el nivel de la anteriormente citada, pero demuestra que la fama del autor es bien merecida. Su prosa simple, directa, carente de adornos, me tiene encandilado. En este caso, me encontré con un relato de pocas páginas y con una temática distinta. Un chaval va a la boda de su hermano, pero una vez allí, resulta que el novio decide no presentarse. Para mas inri, él es el único familiar e invitado del desaparecido novio. A partir de entonces, las situaciones absurdas y tronchantes se suceden sin parar. Lástima que mi amigo yanki sea tan poco prolífico.