Creo que me voy a arrepentir, o tal vez no, pues me gustó el debate que generé con El Ocho . He descubierto que mis críticas a los best-sellers conspiratorios -que han tenido éxito- levantan mucha polvareda. Así que me lanzo a por este otro, del cual dudaba, porque no me gustó nada. El argumento es de risa y no resulta creible en ningún momento: un profesor, una monja y un espia del Vaticano investigan a una secta que está robando las reliquias de la Santa Cruz. Después de los que dije de los dos anteriores, ¿hace falta que siga? Cuando acabas este libro tienes ganas de preguntarle a la autora: ¿qué me estás contando? Menudo cacao tiene esta en la cabeza. No entiendo porque personas que no se consideran cristianas les da por opinar como debería funcionar la Iglesia, sin tener ni idea de lo que están hablando. Sus planteamientos son muy básicos y superficiales, se podrían refutar en un abrir y cerrar de ojos. Es como si yo me pusiera a opinar sobre los monjes del Tíbet, ¡si no se nada d...