En este relato, Roth trata el tema del derrumbe del imperio austro-húngaro, y lo que significó este hecho dentro de Europa. Nos lo hace a través del personaje de Morstin, un austriaco del año 1935, que está en el ocaso de su vida. El autor saca a la palestra con esta obra el tema de la creación de las fronteras; tanto geográficas, como culturales. La narración, muy buena por cierto, está cargada de melancolía, y nos obliga a reflexionar sobre un tema que sigue siendo muy actual. Ya que es un relato breve, no voy a ser yo menos, puesto que no hay mucho más que decir.