Cada vez estoy más convencido de que la perfección está en la sencillez. Los autores que valoro más por su buena pluma , son personas que no utilizan palabras ni expresiones complicadas o grandilocuentes. En ese grupo está mi amigo Zweig. Su forma de escribir no llama especialmente la atención, pero cada palabra o frase te lleva a la siguiente con una simplicidad y efectividad impresionante. Sabe hacerse explicar, sin dejarte ningún tipo de duda. Te da la sensación de estar charlando con él tranquilamente, como quien no quiere la cosa. Estoy seguro que este escritor podría hablarme de lo que quisiera, porque no dejaría por ello de separarme de uno de sus libros. Bien es cierto que, puestos a elegir, prefiero la emocionante historia de la Novela de ajedrez , pero la lectura de esta carta que una desconocida le escribe a su amor secreto no está tampoco nada mal.