Clint es un cineasta (actor, director, productor) que no necesita presentación. Es un auténtico maestro en películas dramáticas, duras, con protagonistas pesimistas, que tienen grandes conflictos interiores. Es de lo mejorcito que hay hoy por hoy. Pero con esta película mi amigo Clint ha querido experimentar cosas nuevas. Sigue siendo, técnicamente, un genio. Pero la historia no está hecha para él. La vida de Nelson Mandela dá mucho de si, y Morgan Freeman lo aprovecha para darnos algunos ratos magistrales. Entonces, ¿donde está el problema? Respuesta: en el rugby. Esa parte del guion flojea, y no encaja bien con el resto. Los partidos, los entrenamientos, un Matt Damon que no puede hacer gran cosa con un personaje bastante limitado... convierten esta película en simplemente buena. Y yo a Clint le pido mucho más, porque sé que él me lo puede dar (Gran Torino, Mystic River, Million Dollar Baby...). Estas últimas semanas me falta tiempo para ver los muchos peliculones que nos ofrece...