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Mostrando las entradas etiquetadas como Relato

Nikolái Gógol. "El capote"

Akaki Akákievich (¡menudo nombrecito! como para acordarse) es un funcionario ruso insignificante. Su única obsesión en conseguir el dinero suficiente para poder comprarse un capote en condiciones, que le proteja del frio invierno. Es un personaje al que se le puede aplicar perfectamente el dicho "a perro flaco todo son pulgas". Quizás por eso, por lástima, uno le acaba cogiendo cariño. Gógol me ha demostrado que el arte de escribir no tiene secretos para él. Narra este relato con una gracia y estilo del que muy pocos pueden presumir. Es mi debut con este autor, pero el buen sabor que me ha dejado hará que no tarde mucho en repetir con él.

Joseph Roth. "El busto del emperador"

En este relato, Roth trata el tema del derrumbe del imperio austro-húngaro, y lo que significó este hecho dentro de Europa. Nos lo hace a través del personaje de Morstin, un austriaco del año 1935, que está en el ocaso de su vida. El autor saca a la palestra con esta obra el tema de la creación de las fronteras; tanto geográficas, como culturales. La narración, muy buena por cierto, está cargada de melancolía, y nos obliga a reflexionar sobre un tema que sigue siendo muy actual. Ya que es un relato breve, no voy a ser yo menos, puesto que no hay mucho más que decir.

J.D. Salinger. "Levantad, carpinteros, la viga del tejado"

A principios del verano tuve la suerte de leer "El guardián entre el centeno" , de este mismo autor. Acabé tan encantado, que al poco tiempo decidí repetir con el tio Salinger. Sin duda, esta obra no alcanza el nivel de la anteriormente citada, pero demuestra que la fama del autor es bien merecida. Su prosa simple, directa, carente de adornos, me tiene encandilado. En este caso, me encontré con un relato de pocas páginas y con una temática distinta. Un chaval va a la boda de su hermano, pero una vez allí, resulta que el novio decide no presentarse. Para mas inri, él es el único familiar e invitado del desaparecido novio. A partir de entonces, las situaciones absurdas y tronchantes se suceden sin parar. Lástima que mi amigo yanki sea tan poco prolífico.

Raymond Carver. "Tres rosas amarillas"

No soy un amante de los relatos breves, pero hice una excepción con este autor, tan conocido por esta faceta. La verdad es que me gustó la experiencia, me descubrió otro estilo nada desdeñable. Es entretenido sentarte a leer una historia corta, y no un capítulo de un inmenso libro. Como últimamente estoy loco por los autores americanos, de la corriente llamada "realismo duro", disfruté de lo lindo con su escritura directa, cortante y seca. Si que es verdad que las temáticas eran también bastante durillas, por lo que no aconsejo leerlo cuando uno está de bajón. Los personajes son seres existencialistas, asqueados con la rutina de sus vidas, y que no saben por que camino tirar. Quizás, tal y como lo he dicho, parece que es demasiado triste; pero es un interesante paseo por las zonas más oscuras, pero no por ello poco habituales, de nuestra realidad.

G.K. Chesterton. "El candor del Padre Brown"

La pareja formada por este autor británico y su personaje más famoso, logra una obra que ciertamente merece la pena leer. Son muchos los relatos sobre este sacerdote católico, recogidos en varios volúmenes, que escribió este conocido escritor. Estos que leí yo tienen su encanto, el humor inglés de Chesterton y la ingenuidad del "Padre Marrón" lograron hacerme pasar buenos ratos de lectura. Las historias son sencillas y sin muchas pretensiones, pero ahí radica también la magia. Un personaje así, casaba más con estos relatos breves, que en complicadas y largas novelas. Es curiosa la forma de resolver los crímenes que tiene este cura, empleando su lógica y su bondad, por la que quiere salvar a todas las almas con las que se cruza, sean o no criminales.