Durante una excavación en un antiguo solar de Manhattan aparecen varios cadáveres mutilados. Las investigaciones concluyen que datan del siglo XIX, cuando varias personas fueron brutalmente asesinadas. La sorpresa es aún mayor cuando en la actualidad empiezan a producirse unos crímenes muy parecidos. No es la primera vez que sigo las aventuras del agente especial Pendergast, que en esta ocasión cuenta con la ayuda de Nora Kelly, arqueóloga del Museo de Historia Natural. Pero la pareja de autores esta vez no ha conseguido una historia tan redonda. Además, chirría mucho cuando pasa de una historia policiaca normal y corriente, al terreno de la ciencia ficción. Si desde el principio del libro vas avisando y dejando señales de que te vas a meter por esos derroteros, no pasa nada, pero si lo haces sin anestesia previa, el resultado no funciona. Para más inri, ver al tal Pendergast bucear por su mente como si de una máquina del tiempo se tratara, ya sobrepasa todos los límites de verosimi...