No soy un amante de los relatos breves, pero hice una excepción con este autor, tan conocido por esta faceta. La verdad es que me gustó la experiencia, me descubrió otro estilo nada desdeñable. Es entretenido sentarte a leer una historia corta, y no un capítulo de un inmenso libro. Como últimamente estoy loco por los autores americanos, de la corriente llamada "realismo duro", disfruté de lo lindo con su escritura directa, cortante y seca. Si que es verdad que las temáticas eran también bastante durillas, por lo que no aconsejo leerlo cuando uno está de bajón. Los personajes son seres existencialistas, asqueados con la rutina de sus vidas, y que no saben por que camino tirar. Quizás, tal y como lo he dicho, parece que es demasiado triste; pero es un interesante paseo por las zonas más oscuras, pero no por ello poco habituales, de nuestra realidad.